Tras aplastar la colilla sobre el cenicero resuelve que es mejor no correr riesgos. Así que empaqueta sus pocas pertenencias, coge la documentación, un par de mudas y deja una nota a su casero con un par de meses de alquiler por el incumplimiento del contrato. Como supone que ese dinero es ilegal no teme que su vecino, en el caso de que regrese, vaya a denunciarle. Huye tranquilo.
Conduce toda la noche y parte de la mañana siguiente hasta llegar Cádiz donde, tras descansar en un lujoso hotel, comienza a trazar su plan. Durante las siguientes semanas se abrirá unas cuantas cuentas en distintos bancos, en los que irá depositando fracciones del total que más tarde transferirá a una cuenta en las Islas Caimán. Una vez tenga allí todos sus ahorros cogerá un vuelo y jamás volverá a pisar España a no ser que decida visitar a la familia.
Al final la empresa le lleva un poco más de lo esperado, mas no le importa, ya que desde que robara la bolsa ha vivido entre lujos y placeres. Así que cuando llega a las Caimán Bito ya está convertido en Don Navarro, heredero de un imperio textil, que llega dispuesto a quedarse y gastar toda su herencia en que le traten bien.
Y así sucede. Bito vive desde entonces entre la hamaca y la piscina, dedicándose a la lectura, los Kai Piriña, las hermosas mulatas y las puestas de sol.
Conduce toda la noche y parte de la mañana siguiente hasta llegar Cádiz donde, tras descansar en un lujoso hotel, comienza a trazar su plan. Durante las siguientes semanas se abrirá unas cuantas cuentas en distintos bancos, en los que irá depositando fracciones del total que más tarde transferirá a una cuenta en las Islas Caimán. Una vez tenga allí todos sus ahorros cogerá un vuelo y jamás volverá a pisar España a no ser que decida visitar a la familia.
Al final la empresa le lleva un poco más de lo esperado, mas no le importa, ya que desde que robara la bolsa ha vivido entre lujos y placeres. Así que cuando llega a las Caimán Bito ya está convertido en Don Navarro, heredero de un imperio textil, que llega dispuesto a quedarse y gastar toda su herencia en que le traten bien.
Y así sucede. Bito vive desde entonces entre la hamaca y la piscina, dedicándose a la lectura, los Kai Piriña, las hermosas mulatas y las puestas de sol.